El valor de la honestidad en los negocios

El valor de la honestidad en los negocios

Muchos lo arriesgan todo y se arruinan. Algunos lo consiguen y con ello también se benefician todos aquellos que trabajan en esas empresas y que les da de comer y paga las hipotecas. Quien asuma riesgos y crea puestos de trabajo merece tener una casa más grande que tú. Se lo ha currado.

Ser honesto al 100% requiere más esfuerzo y trabajo

Contar siempre el 100% de la historia cuesta más esfuerzo que no hacerlo. Evitas tener que ver a más clientes porque encuentras algunos que te contratan sin tener que contarles toda la realidad. No hace falta mentir para no ser honesto. Si estas en los inicios con tu negocio probablemente te reconoces en alguna de las próximas situaciones.

  • Evitar una respuesta clara cuando te preguntan si tienes experiencia con el tema.
  • Prometer más de lo que realmente eres capaz de hacer para cerrar una venta.
  • Callarte cuando en realidad ya sabes que no vas a poder cumplir con lo acordado.

Lo que nos interesa es crear negocios honestos y esto es lo que tal vez más nos está costando. Se ha vivido durante mucho tiempo que con el mínimo esfuerzo se puede tener una buena vida con coche, piso, etc. Ahora nos estamos dando cuenta que con mucho trabajo se están consiguiendo los mínimos resultados. Es normal que esto no le guste a nadie. Hay que parar de quejarse ya y darse cuenta de una cosa muy sencilla. Mi socio y co-fundandor en Coguan Brice me dijo el otro día: “cuando no tienes opciones todo es más fácil. Es lo que hay”.

Lo que te aporta la honestidad si te atreves contar toda la historia desde el principio

Cuando estas iniciando tu start-up haces cualquier cosa para captar clientes. Tienes tantas ganas de vender que ni te das cuenta cuando no te estás siendo 100% honesto. En la mayoría de los casos te llevas el choque con la realidad cuando le comentas a tu director técnico lo que has prometido y el te responde “tu flipas”. Es entonces cuando te despiertas y que te das cuenta que estas corriendo el riesgo de no salir demasiado bien de la historia con el cliente.

  • Rechazar un cliente porque no le puedes dar buen servicio: es importante decirle “no” a un cliente si de antemano ya sabes que no podrás cumplir con sus expectativas. Rechazar un ingreso parece difícil pero en la mayoría de los casos incluso te ahorra dinero si tienes que subcontratar otra empresa para cumplir con tu contrato porque tú no eres capaz de hacerlo.
  • Hablar de las limitaciones de tu producto: no esconder las limitaciones de tu producto no te hace ganar un cliente nuevo. La competencia probablemente no la hará y a corto plazo te lo roba. En la mayoría de los casos ellos cometen los mismos errores prometiendo más de los son capaces de hacer. La primera empresa que la empresa defrauda contactará serán aquellos que hayan sido más honestos con ellos.
  • Admitir que la has “cagado” y aportar soluciones: las gestiones de crisis se solucionan mejor cuando no hay excusas, no se esconde nada y se aportan soluciones de manera inmediata. La “cagada” es un hecho en la mayoría de los casos así que no intentes echarle la culpa a nadie. Explica de manera transparente lo que ha ocurrido y aporta soluciones para arreglar la situación.

Igual que yo he tenido que aprender mis lecciones las irás aprendiendo igualmente con el tiempo. Ser honesto en las situaciones presentadas te hace perder un potencial cliente a corto plazo. Al mismo tiempo generas confianza que pocos meses después te generará negocio.

¿Qué opinas sobre la honestidad en los negocios?

Vía Marketing de Guerrilla

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