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16 octubre, 2019

Lo que me enseñó una dieta

Les quiero contar un caso que tuvimos con una empresa que ofrece bienestar, salud, pérdida de peso y productos para lograrlos, ha sido patrocinante de grandes jugadores de fútbol como David Beckham, Cristiano Ronaldo, Leonel Messi entre otros, ha tenido una trayectoria multimillonaria, reconocimiento a nivel mundial, pero había un detalle en Panamá y eran sus representantes, porque ya tienen la fama de ser acosadores, tediosos, persuasivos, etc. Seguro ya saben de qué marca estoy hablando […]

En fin, nos tocó trabajar con esta marca hace 2 años atrás, y obviamente ellos querían ofrecer los productos como insignia, crear una campaña enfocada al producto solamente, en pocas palabras meterle por los ojos el producto como diera lugar a las personas.

Les fuimos bien sinceros en decirle que si la marca ya está estigmatizada ¿Por qué seguir con lo mismo? Si la gente ya no le gusta como ofrecen sus productos, ¿Por qué no plantearlo de otra forma?.

Y esto fue lo que hicimos, les pedimos los casos de éxitos de clientes locales (Panamá) para verificar si los productos son tan bueno como ellos describen, así que comenzamos por ahí.

Nos mostraron verdaderos casos de éxitos, cambios radicales en las personas usando sus productos, los logros y la satisfacción que han tenido sus consumidores que han confiado en la marca y sus representantes.

Así que nos cercioramos de que en verdad el producto funcionara bajo la disciplina que ellos imponían, y si el consumidor las cumplía en verdad vería muy buenos resultados.

Una vez verificado esto lo segundo que hicimos fue crear una campaña con una dieta, pero no era cualquier dieta, era «La dieta«, en pocas palabras un plan de nutrición bien elaborado que le podía servir a cualquier persona con o sin los productos.

Así que enfocamos ese lanzamiento en función al beneficio del consumidor, si la persona descargaba la dieta y la seguía al pie de la letra iba a ver resultados en un período no tan largo, sin embargo si descargaba la dieta y adquiría los productos de la marca iban a obtener resultados más rápidos, eficientes y notables en corto tiempo.

¿Cuál crees que fue el plan que escogieron las personas? Así es! La segunda opción. ¿Sabes por qué? Porque hacer dietas se requiere de mucha disciplina y los resultados se ven a largo plazo, en cambio si comprabas los productos la marca te iba a asesorar, te iba a guiar con el plan de nutrición y te iban a entrenar con un sistema de acompañamiento.

Con una semana de lanzamiento esa vaina fue una locura, tuvimos que contratar a 5 personas más para que se encargaran de recopilar solo los datos de las personas que estaban interesadas, para que después pasaran a la asesoría con los representantes de la marca, y eso no fue todo, descubrimos que habían muchas jovencitas de 18 a 19 años con graves problemas de autoestima y que su sobrepeso les estaba marcando su juventud.

Así que tuvimos que hacer un plan B porque la campaña había mutado a otra cosa que no se había planificado, así que comenzamos a separar los datos de personas que habían descargado el plan de nutrición y por otro lado a las jovencitas que necesitaban asesoría especial.

Hicimos un webinar gratuito con una Psiconutricionista para que ayudara a las jovencitas con el tema del autoestima, como es un tema delicado que requiere varias sesiones solo se le brindó algunas brechas educativas y empoderadoras para que ellas pudieran trabajar sus valores, autoestima, salud entre otras cosas que no vienen al caso.

Todo salió de maravilla, a pesar de que el plan se había transformado en otra cosa; aprovechamos en ser aporte a una población que necesitaba no sólo un plan nutritivo sino una ayuda extra, la campaña generó en ese mes más de 15 mil dólares de ingresos netos para la marca tanto fue el éxito que los demás representantes comenzaron a copiar la metodología.

Aprendimos muchas cosas con este cliente, siempre hay que tener un plan B, que los productos si funcionan siguiendo un plan de nutrición armado y que no solo se trata de vender un producto y olvidar al cliente, sino más bien se trata de acompañarlo en su travesía hasta que pueda andar solo en el camino.

Así que si vas a vender productos, primero ofrece algo de valor pensando en el beneficio de tu consumidor, ya lo demás vendrá luego.

Oscar Alcalá